La pequeña aldea de M'boro sur Mer, al noroeste de Senegal, tiene cerca de 2000 habitantes y la principal fuente de ingresos de la población es la pesca, que permite el autoabastecimiento de la población
A M'Boro sur Mer no ha llegado aún la electricidad, y la mayoría de los pozos de la localidad son de agua salada. Recientemente se ha traído el agua dulce desde M'Boro, a 5 kilómetros, y la aldea dispone de un par de fuentes aagua dulce.
En la aldea la pobreza de servicios y recursos materiales es extrema. Solo cuentan con unas pocas tiendas de abastecimiento, el pequeño ambulatorio recién estrenado, y dos escuelas, la estatal y la no estatal.
Como en otros países africanos, la escolaridad en Senegal, aunque obligatoria, no es gratuita, por lo que muchos niños no pueden acudir a estudiar a los centros estatales por falta de recursos económicos. Los niños que no pueden asistir a estas escuelas acuden a las escuelas no estatales, que dependen del comité del pueblo y de la comunidad en general. Estas son escuelas gratuitas, con una formación más pobre y una deficiente infraestructura donde el profesor es mal pagado por la comunidad debido a la falta de recursos.
La escuela no estatal de M'Boro sur Mer recoge a 37 niños de todas las edades en una sola aula. El estado deplorable en el que se encuentra este edificio dificulta enormemente las tareas educativas del centro.
El aula, de apenas 24 m2, tiene sólo una pequeña ventana, haciendo que el espaio sea oscuro, y dificultando el estudio de los pequeños. La falta de electricidad impide una mejor iluminación y ventilación, lo que contribuye a que en los meses de más calor, enfermedades de tipo tropical y de transmisión mediante mosquitos (malaria, dengue, fiebres amarillas), la escuela sea un espacio donde los niños puedan contraer la enfermedad con mayor facilidad.
La escuela está construida sin cimentación en la misma playa, por lo que una parte del edificio no puede ser utilizado por encontrarse derruido, el edificio tiene grietas en las paredes, grandes agujeros en el techo y el suelo de cemento es prácticamente inexistente.
El mobiliario se reduce a un par de bancos de madera sostenidos por ladrillos y sin respaldo, y una pequeña mesa para la profesora. Los más pequeños se sientan en el suelo en un rincón del aula junto a la maestra.
No disponen de letrinas por lo que los niños deben hacer sus necesidades en la misma arena de la playa donde después van a jugar.
Creart ha recibido de las autoridades de la aldea la petición de construir una nueva escuela que permita la mejora de la educación, la sanidad y la higiene de los niños.
Nuestro objetivo más inmediato, es poder levantar esta escuela y un centro educativo que dé espacio a diferentes talleres de formación y las actividades de sensibilización que realizan organismos locales, e ir asi reforzando los lazos de cooperación que ayuden a una mejor formación de niños y adultos.
Así mismo, nos planteamos otros proyectos de acción educativa en aldeas cercanas, previo estudio de las necesidades reales de la población. |