METODOLOGÍA

Metodología Creart


Metodología propia

Las formaciones y talleres de Creart están basados ​​en una metodología artístico-creativa y socioafectiva que consiste en vivenciar en la propia piel la situación que se quiere abordar para así vivir una experiencia en primera persona que nos permite entender y sentir lo que estamos trabajando. El aprendizaje surge a partir de la propia experiencia de los/las participantes, llegando a una comprensión integrada de los conceptos, ideas o emociones. Se promueve la participación consciente de las personas en su propio proceso creativo y en un sistema pedagógico que las permite pensar en libertad sobre el respeto y la valoración de los demás, fomentando las capacidades creativas, la imaginación y la autoestima.

El programa educativo de los talleres artísticos permite un desarrollo cognitivo, emocional, lingüístico y creativo de los niños y niñas, adaptando las diferentes propuestas creativas a las edades y necesidades de los/las participantes. Los talleres de Creart respetan y valoran la cultura y el arte propio de las zonas donde se realizan, promoviendo la participación de artistas locales y propuestas creativas existentes en el territorio.

En cuanto a la relación de esta metodología con las dimensiones de la educación para la justicia global, la mayor parte de los proyectos de Creart incluyen una fase de aproximación a las problemáticas que se abordan y que repercuten sobre la ciudadanía; una fase de sensibilización sobre las injusticias y desigualdades que se producen; y una fase de formación y profundización en sus causas y consecuencias. Siempre que es posible, además, se promueve que la población con la que se trabaja trascienda estas fases y lidere otras posteriores de movilización y denuncia poniendo en práctica las competencias y herramientas incorporadas a lo largo del proceso personal en el que han intervenido las formaciones.

 

El arte como herramienta educativa

Creart utiliza el arte como herramienta educativa para transformar los conflictos en motores de cambio y aprendizaje.

El arte es un proceso humano de vital importancia para el desarrollo de multitud de capacidades y habilidades de la persona, es una herramienta que nos ayuda a comprender las diferentes realidades y examinar y cuestionar los fenómenos que nos rodean.

Desde una perspectiva psicopedagógica, el arte permite y estimula el desarrollo del pensamiento, fomenta la utilización de estrategias intelectuales como el análisis, la comprensión, el pensamiento crítico, la interpretación o la resolución de problemas, mejora la capacidad de expresión y proporciona un ambiente que ayuda a la recuperación física, mental y emocional de las personas. Por otro lado, el arte también refuerza la identidad, ya que desde la experiencia artística las personas encuentran la manera de representarse a sí mismas, el mundo y el lugar que ocupan, y las ayuda a descubrir los rasgos que las distinguen o hermanan con otras personas o grupos.

Con el trabajo artístico, los niños y las niñas desarrollan habilidades como la constancia, la curiosidad, la creatividad, la autoestima, la escucha, la delicadeza, la paciencia y la confianza, lo que les permite afrontar la vida, las relaciones y los conflictos con una actitud activa, crítica y respetuosa.

A través del arte, los niños pueden ser sinceros con ellos mismos, descargarse de tensiones, abrirse y expansionarse. También aprenden a respetar, escuchar, buscar y dar respuestas, además de exteriorizar, mostrar, comunicar y compartir.

Es evidente, por tanto, la capacidad educativa y transformadora a la vez que curativa y terapéutica que puede tener el arte, siempre que se utilice en el marco de un programa de trabajo flexible, que acompañe y sea coherente con las necesidades del niño y la niña en sus diferentes niveles de desarrollo.